FSSP versus FSSPX: Acusaciones de cisma y legalismo
Posición de la FSSP
La FSSP argumenta que las consagraciones serían ilegítimas porque el episcopado, por su naturaleza, requiere la comunión con el Papa y el cuerpo de obispos. Consagrar obispos sin el mandato papal contradice por tanto la constitución divina de la Iglesia, no sólo su disciplina.
Responde a un argumento esgrimido por la FSSPX (en un anexo técnico), que se remite a la Lumen gentium para sostener que la consagración episcopal no confiere por sí misma autoridad de gobierno, por lo que tales consagraciones no romperían necesariamente la unidad de la Iglesia.
La FSSP rechaza esta interpretación, argumentando que -aunque la jurisdicción no se otorgue automáticamente- las funciones episcopales sólo pueden ejercerse dentro de la comunión jerárquica. Actuar sin mandato papal conduce en la práctica a una jerarquía paralela y tiende al cisma, incluso sin intención subjetiva.
Posición de la FSSPX
La FSSPX replica que la FSSP tergiversa su caso al centrarse en el argumento secundario de Lumen gentium en lugar de en su justificación central.
Este es que la Iglesia se encuentra en un "estado de necesidad" debido a una profunda y continua crisis marcada por la confusión doctrinal y los fallos de autoridad. En tales circunstancias, la salvación de las almas puede justificar que se dejen de lado las reglas canónicas normales.
Así pues, las consagraciones sin la aprobación papal no son intrínsecamente erróneas si las exige la necesidad. La FSSPX acusa a la FSSP de legalismo y de ignorar la gravedad de la crisis.
Traducción IA