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Beato Basilio Velyckovsky, obispo y mártir - el 30 de junio
fecha de inscripción en el santoral: 30 de junio
n.: 1903 - †: 1973 - país: Canadá
otras formas del nombre: Vasyl Velyckovskyj
canonización: B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio:
En Winnipeg, en la provincia de Manitoba, en Canadá, beato Basilio Velyckovsky, obispo de la Iglesia grecocatólica de Ucrania y mártir, que, por haberse dedicado a ejercer clandestinamente en su patria el ministerio entre los cristianos católicos de rito bizantino, sufrió mucho por parte de los enemigos de la fe y murió en el exilio, asociado al sacrificio de Cristo.
Ver más información en: 25 mártires del siglo XX en Ucrania
Este obispo de la Iglesia greco-católica ucraniana clandestina ha sido reconocido como mártir por cuanto, a la hora de ponerlo en libertad, los soviéticos le inyectaron una sustancia desconocida que lo enfermó y al cabo de cuatro años de sufrimientos lo condujo a la muerte.
Había …

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B. Basilio (Vasyl) Velyckovskyj 30 junio.
En Winnipeg, en la provincia de Manitoba, en Canadá, beato Basilio Velyckovsky, obispo de la Iglesia grecocatólica de Ucrania y mártir, que por haberse dedicado a ejercer clandestinamente en su patria el ministerio entre los cristianos católicos de rito bizantino, fue martirizado por los perseguidores de la fe, muriendo, finalmente, en el exilio.
YossMaria | June 04, 2010 | 1:38
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Beato Basilio Velyckovsky, obispo y mártir - el 30 de junio
fecha de inscripción en el santoral: 30 de junio
n.: 1903 - †: 1973 - país: Canadá
otras formas del nombre: Vasyl Velyckovskyj
canonización: B: Juan Pablo II 27 jun 2001
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio:
En Winnipeg, en la provincia de Manitoba, en Canadá, beato Basilio Velyckovsky, obispo de la Iglesia grecocatólica de Ucrania y mártir, que, por haberse dedicado a ejercer clandestinamente en su patria el ministerio entre los cristianos católicos de rito bizantino, sufrió mucho por parte de los enemigos de la fe y murió en el exilio, asociado al sacrificio de Cristo.
Ver más información en: 25 mártires del siglo XX en Ucrania
Este obispo de la Iglesia greco-católica ucraniana clandestina ha sido reconocido como mártir por cuanto, a la hora de ponerlo en libertad, los soviéticos le inyectaron una sustancia desconocida que lo enfermó y al cabo de cuatro años de sufrimientos lo condujo a la muerte.
Había nacido el 1 de junio de 1903 en Stamslaviv (hoy Ivano Frankvisk). Sintiendo la vocación religiosa ingresó en 1925 en la Congregación del Santísimo Redentor, en la que hizo la profesión religiosa y los pertinentes estudios, ordenándose de sacerdote. Ejerció con provecho su ministerio misionero en Volyn a lo largo de siete años y en 1942 fue nombrado superior de la casa de su congregación en Ternopol. Aquí estaba cuando, acusado de actividades contra el Estado, fue arrestado y encarcelado el 11 de abril de 1945, siendo condenado en el juicio a diez años de detención en el campo de concentración de Vorkuta en Siberia. Allí pasó dichos años, y fue puesto en libertad en 1955. Volvió a Lvov y estando allí le llegó el nombramiento clandestino de obispo, pero, dadas las terribles condiciones de persecución religiosa en que se estaba, no pudo ser consagrado obispo hasta 1973.
Sus actividades apostólicas volvieron a hacerlo odioso a los ojos del régimen dictatorial existente y fue nuevamente detenido, acusado de organizar estudios teológicos secretos en Ternopol. Fue condenado a tres años de exilio y antes de ser puesto en libertad, el 27 de enero de 1972, le pusieron la indicada inyección. Murió en Winmpeg, Canadá, el 30 de junio de 1973, y fue beatificado el 26 de junio de 2001.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003

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Santos Protomártires de la Iglesia Romana, mártires (4 coms.) - Memoria litúrgica
Santos Protomártires de la santa Iglesia Romana, que, acusados de haber incendiado la Urbe, por orden del emperador Nerón unos fueron asesinados después de crueles tormentos, otros, cubiertos con pieles de fieras, entregados a perros rabiosos, y los demás, tras clavarlos en cruces, quemados para que, al caer el día, alumbrasen la oscuridad. Eran todos discípulos de los Apóstoles y fueron las primicias del martirio que la iglesia de Roma presentó al Señor. († c. 64)
San Basílides, mártir
En Alejandría de Egipto, san Basílides, que en tiempo del emperador Septimio Severo, al conducir a la virgen santa Potamiena al suplicio, la protegió de las intenciones deshonestas de algunos hombres, recibiendo como premio, en primer lugar, la gracia de convertirse a Cristo, y después, tras un breve combate, llegar a ser también mártir glorioso. († c. 202)
San Marcial de Limoges, obispo (5 coms.)
En Limoges, de Aquitania, san Marcial, obispo. († s. III)
* San Bertrando de Le Mans, obispo
En Cenomanum (Le Mans), de Neustria, san Bertrando, obispo, pastor de paz, atento a las necesidades de los pobres y de los monjes. († 623)
* Santa Erentrudis, abadesa
En Salzburgo, en la región de Baviera, santa Erentrudis, primera abadesa del monasterio de Nonnberg y sobrina de san Ruperto, la predicación del cual sostuvo con oraciones y obras. († c. 718)
San Teobaldo de Provins, presbítero y eremita (1 coms.)
En Salánica, en el territorio de Vicenza, san Teobaldo, presbítero y eremita, que habiendo nacido en la familia de los condes de Champagne, nobles de Francia, junto con su amigo Gualterio renunció a las riquezas y a los honores, y por Cristo abrazó la soledad y la pobreza. († 1066)
San Ladislao, rey
En Nitra, en los montes Cárpatos, muerte de san Ladislao, rey de Hungría, que restableció en su reino las leyes cristianas dictadas por san Esteban, reformando las costumbres y dando él mismo ejemplo de virtud. Propagó fervientemente la fe cristiana en Croacia, que había sido incorporada al reino húngaro, estableciendo la sede episcopal de Zagreb. Murió cuando se disponía a una guerra con Bohemia y fue enterrado en Varadino, en Transilvania. († 1095)
San Otón de Bamberg, obispo (2 coms.)
En Bamberg, de Franconia, san Otón, obispo, que evangelizó con gran celo al pueblo de los pomeranios. († 1139)
* San Adolfo de Osnabrück, monje y obispo
En Osnabrück, en Sajonia, san Adolfo, obispo, que acogió en el monasterio de Altenkamp las costumbres cistercienses. († 1224)
Beato Felipe Powell, monje mártir
En Londres, en Inglaterra, beato Felipe Powell, presbítero de la Orden de San Benito y mártir, el cual, originario del País de Gales, en tiempo del rey Carlos I le detuvieron a bordo de una nave y, por ser sacerdote e intentar entrar en Inglaterra, fue condenado al martirio en Tyburn. († 1646)
Beato Jenaro María Sarnelli, religioso presbítero
En Nápoles, de la Campania, beato Jenaro María Sarnelli, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor, que se entregó activamente a ayudar a toda clase de necesitados. († 1744)
San Vicente Do Yen, presbítero y mártir (1 coms.)
En la ciudad de Hai Duong, en Tonkín, san Vicente Do Yen, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, en tiempo del emperador Minh Mang, fue decapitado por quienes odiaban la fe cristiana. († 1838)
Santos Raimundo Li Quanzhen y Pedro Li Quanhui, mártires (1 coms.)
En el territorio de Chendum, cerca de Jaohe, en la provincia china de Hebei, santos Ramón Li Quanzhen y Pedro Li Quanhui, mártires, que, siendo hermanos, en la persecución por parte de los partidarios de la secta Yihetuan, dieron un glorioso testimonio. El primero, llevado a un templo pagano, por negarse a venerar aquellas divinidades fue azotado hasta morir, mientras que el segundo fue asesinado con no menor crueldad. († 1900)
Beato Zenón Kovalyk, presbítero y mártir (1 coms.)
En Lviv, en Ucrania, conmemoración del beato Zenón Kovalyk, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor y mártir, que en tiempo de un régimen hostil a Dios, alcanzó la palma gloriosa en un día no precisado. († 1941)
Beato Basilio Velyckovsky, obispo y mártir (1 coms.)
En Winnipeg, en la provincia de Manitoba, en Canadá, beato Basilio Velyckovsky, obispo de la Iglesia grecocatólica de Ucrania y mártir, que, por haberse dedicado a ejercer clandestinamente en su patria el ministerio entre los cristianos católicos de rito bizantino, sufrió mucho por parte de los enemigos de la fe y murió en el exilio, asociado al sacrificio de Cristo. († 1973)

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Primera Lectura (Lectio Divina)
Amos 5, 14-15; 21-24
Esto dice el Señor:
"Busquen el bien, no el mal, y vivirán,
y así estará con ustedes, como ustedes mismos dicen,
el Señor, Dios de los ejércitos.
Aborrezcan el mal y amen el bien,
implanten la justicia en los tribunales;
quizá entonces el Señor, Dios de los ejércitos,
tenga piedad de los sobrevivientes de José.
Yo desprecio y detesto las fiestas de ustedes,
no me agradan sus solemnidades.
Aunque me ofrezcan holocaustos,
no aceptaré sus ofrendas
ni miraré con agrado sus sacrificios de novillos gordos.
Alejen de mí el ruido de sus canciones;
no quiero escuchar la música de sus arpas.
Que fluya la justicia como el agua
y la bondad como un torrente inagotable".
Meditatio
Como podemos ver en este pasaje, la brecha entre la fe y las obras ha
sido siempre un grave problema en el Pueblo de Dios. Es triste que
todavía haya hermanos, que a pesar de estar habitados por el Espíritu
Santo, piensen que basta con ir a misa el domingo, con darle culto a
Dios para estar en comunión con él. El profeta Amós nos recuerda que,
si bien es cierto que el culto a Dios es bueno, este pierde su sentido
cuando se vive al margen de la justicia y del amor. Es necesario que
nuestra vida sea conforme al Evangelio y con ello se haga una opción
definitiva de renunciar al pecado y a lo que nos aparta de Dios. Es
necesario que nuestra vida diaria, en la casa, en nuestras oficinas y
escuelas, sea congruente con la fe que decimos tener en Jesús que,
como dice el apóstol: "quien se dice seguidor de Jesús, debe vivir
como él vivió".
Oratio
Te bendigo y te alabo, Señor, por poner en mi corazón el deseo de
hacer el bien, gracias por que en verdad me complazco en escuchar tus
planes para mí, pues sé que son justos y que están pensados para darme
vida. Me comprometo a poner todo de mi parte para vivir según tus
designios.
Operatio
Durante el día de hoy escucharé cantos y alabanzas a Dios y cantaré
constantemente acompañando esos cantos con mis buenas acciones.
Regresar
El Evangelio de hoy
Mateo 8, 28-34
En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago,
en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los
sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se
atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a
Jesús: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido
hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?"
No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban
comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: "Si vienes a echarnos
fuera, mándanos entrar en esos cerdos". Él les respondió: "¡Está bien!"
Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los
cerdos, y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y
los cerdos se ahogaron. Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la
ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido
a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al
encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su
territorio.
Reflexión
Esta historia del Evangelio nos parecería estar lejana a nuestra
realidad, sin embargo, la verdad es que se repite frecuentemente hoy
en nuestra sociedad dominada por el materialismo. Jesús sana y libera
a dos hombres, dos seres humanos que sufrían a causa de unos demonios.
Al hacerlo los demonios destruyen toda una piara de cerdos. Los
habitantes en lugar de agradecer el haber liberado y sanado a dos
hermanos, a dos seres humanos que sufrían, se preocupan más por la
pérdida material de una piara de cerdos. Vale más la piara de cerdos
que la salud y bienestar de dos seres humanos. Como consecuencia, la
comunidad rechaza a Jesús. Como vemos la historia se repite una y otra
vez. Hoy es más importante la cantidad de producción y la eficiencia
que la vida familiar, social y económica de los trabajadores; son más
importantes nuestras pertenencias, que el bien social de la comunidad;
es más importante el trabajo y el bienestar económico, que la vida
familiar y la atención a los hijos. Preferimos lo material a lo
espiritual. Y cuando Jesús, a través de la Escritura o de la Iglesia
nos advierte de esto, o busca ayudarnos a liberarnos de estas
esclavitudes, la respuesta es: ¿Qué tiene la Iglesia (o el mismo
Jesús) qué decirme sobre qué es más importante?, ¿qué tiene que hacer
en mis negocios, en mi medio social, en mi vida? No dejemos que nos
domine lo material. Dios nos ha regalado todas las cosas materiales
las cuales son buenas y son para nuestro bienestar, pero jamás deberán
estar por encima de los valores como son: la vida humana, la vida
familiar, y la protección del medio ambiente.
Nada vale una piara de cerdos comparada con la alegría que produce el
ver a un hermano sano y feliz.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro